Un rincón donde los sueños se hacen realidad a través de las palabras. Sueña conmigo...

lunes, 31 de diciembre de 2007

Nazareno del Paso


El corazón se sobrecoge,
El jueves Santo toca a su fin,
Y su paso,
Lento y señorial,
Sobre una alfombra de romero,
Preceden la Esperanza de Málaga.

Nazareno de cruz solemne,
De paso agónico,
Que camina hacia su muerte,
Arropado por el verde manto de su madre,
Una madre esperanzada,
Una madre que reina en la noche malagueña,
Una madre que acompaña al Nazareno,
Por un calvario,
De verde y perfumado romero.

Su rostro no muestra cansancio,
No muestra temor,
Tan solo camina,
El Nazareno del Paso.

La luna ilumina la noche,
El pueblo se rinde bajo tu mirada,
El morado de tu túnica toma la plaza,
El hedor de la esperanza venidera perfuma el ambiente,
Y tú, Nazareno del Paso,
Tú, bendices a los presentes.

A mi madre, la luz que guia mi camino


Digna hija de tu madre, la cual estará orgullosa de ti desde ese comodísimo lugar de ahí arriba, me diste la vida. Quien mejor para traerme al mundo que tú, una mujer cuyo cariño hacia su marido e hijos es infinito. Entre los tres, me refiero a mi padre, mi abuela y tú, me iniciasteis en esto de la vida: primeros pasos, primeras comidas, primeras palabras…todo muy bonito, pero pasaban los años y yo seguía creciendo, y ahí empezaron las dificultades. Y es que, ¿cuántos malos ratos has pasado por mi culpa?, mejor no enumerarlos porque estaría aquí toda la noche. Son muchos los quebraderos de cabeza que te he provocado y tantos o más los berrinches que te has llevado por mis cabezonerías, sobre todo con la comida. Ahora nos reímos recordándolo, pero cuantas veces me habréis dicho, “Quique, come”, una frase que se había hecho fija de las comidas diarias. Pero al final, ya me ves, poco a poco voy creciendo en eso de la variedad alimenticia. Y todo eso es un logro tuyo, a tu perseverancia, a tu constancia y sobre todo a tu cariño hacia mi. Un cariño que siempre me ha arropado en todas las dificultades que la vida me ha ido imponiendo. Comidas, estudios, fútbol, siempre has estado ahí a mi lado, para saltar a la mínima necesidad que tuviera, incluso después del nacimiento del petardo de mi hermano, tu atención hacia mi no disminuía. Reina de los pequeños detalles, siempre atenta a todo, conseguías arrancar de mí una sonrisa, incluso en los días más tristes. Y aún así yo en vez de agradecértelo, te daba malas contestaciones, y tú al igual que la Virgen María, guardabas todo en tu corazón de madre. Poco a poco me has ido guiando por un sendero, que ¡fíjate por donde va ya! A lo largo de mi infancia y de mi primera juventud, porque aún soy joven, me has ayudado en todo, has sido el hombro en el que podía desahogar mis penas, olvidando las tuyas si hacía falta, aquella persona que suavizaba los enfados de mi padre, y muchas cosas más, porque para ti siempre era lo más importante. Siempre has sido así, tan buena, tan servicial, tan...MADRE, que quizá sea la palabra que mejor te defina, porque en ella sola se engloban todas tus características. Has sido y serás un espejo en el que mirarme.
Lo siento pero es que mi lenguaje no da para expresar tanto sentimiento de amor hacia ti y de agradecimiento por todo lo que me has dado. Tan solo espero poder haber estado a la altura de una madre como tu, y que algún día puedas estar tan orgullosa de tu hijo, como yo lo estoy de ti.
Siempre he pensado que si mi vida fuera un edificio, tú serias el pilar fundamental, aquel que sostiene todo el peso del edificio, y cuya falta provocaría el derrumbe del mismo.
Solo me queda decirte que TE QUIERO, y que ni mares, ni tierras, ni montañas, ni siquiera personas, podrán alejarme de ti y menos aún arrebatarte ese lugar privilegiado que tienes en mi corazón desde el momento en que abrí los ojos por primera vez y vi tu rostro. Y con un “gracias por todo” me despido, deseando que sigas a mi lado, ya sea en esta vida o en las que queden por venir,
Un abrazo de un hijo orgulloso.

domingo, 30 de diciembre de 2007

¿Dónde estás? (A mi abuela, donde quiera que éstés...)


Te espero,
Como cuando tú lo hacías, mientras estaba en el colegio,
Pero no llegas;
Te llamo,
Como cuando esperaba ansioso que me leyeras un cuento,
Pero no respondes;
Te busco,
Como cuando tenía miedo y me refugiaba en tus calidos brazos,
Pero no te encuentro;
¿Dónde estás?, ¿dónde te has metido?

Una parte de mi lo sabe,
Pero otra,
Siendo sincero,
No lo quiere admitir,
Aún te busca,
Te espera,
Te llama,
Aún cree que volverás algún día a recogerme,
Pero cuando la realidad golpea de muerte a mis sueños,
El peso de la certidumbre, recae sobre mi ya dolorida esperanza.

Esperanza de volverte a ver,
De volverte a escuchar,
De volverte a abrazar.
Pero el verde de mis sentimientos,
Se va tornando de un negro crespón,
Como el que luce mi alma,
En los momentos que no sueño,
Cuando acepto,
Cuando me resigno,
Cuando admiro la cruda realidad,
Aquella a la que temo,
Y me doy cuenta,
No estas, ni vas a estar.

Y es que,
El crespón del alma tapa un hueco,
Una parte de ella que ha quedado vacía,
Y que jamás podrá ser ocupada,
Haciéndome sentir como un puzzle,
Al que le falta una sola pieza,
Aquella que mostraba el lado más hermoso del dibujo.
Un puzzle que intento reconstruir desde tu ausencia,
Pero no puedo,
Así que he aprendido a hacer más hermosas otras piezas,
A crear un bonito puzzle,
Aún sin tenerlo completo,
Con el handicap de que ninguna pieza será tanto,
Como la que se llevó tu ausencia.

Pasa la vida


Pasa la vida,
Pasan los años,
Pero no esperaba que pasasen las personas,
Confiaba en su eterna y privilegiada compañía,
Pero los amigos,
Al igual que las plantas,
Se marchitan si no son bien cuidados.

Y es que a veces no entiendo,
No comprendo cómo,
Se puede cambiar tanto,
Cómo se puede pasar del blanco al negro
Sin motivo alguno,
O quizá por un motivo,
Pero lo desconozco,
Y eso me desconcierta,
Y aún peor, me entristece.

Miles de preguntas rondan mi mente,
Y miles de respuestas las responden,
La mayoría de ellas culpándome de lo ocurrido,
Al igual que las voces de mi alrededor
Que me señalan,
Cual Judas traidor en la última cena,
De romper el sentimiento más sagrado,
De enfriar ese sol tan caliente,
Que mantenía viva a esa flor ahora marchita.

Pero yo sé que no es así,
Que algo falla
En esa ecuación,
En la que el valor de x se ha perdido,
O quizás sea que x no tiene ya valor.

Puede que sea cierto,
Que algunos amigos,
Como muchas cosas en la vida,
Se quedan por el camino.
Pero me resigno a aceptar ese destino,
Para una amistad que prometió tanto,
Y que al final se quedó en nada.

Y es que no hay nada más doloroso,
Que ver como una amistad se marchita,
Ver como el sentimiento más maravilloso,
Se convierte en tu cruz más pesada,
Esa que subes hacia el Calvario,
Donde todos te esperan para culparte,
Por un motivo que desconozco,
Y que probablemente
Nunca conoceré.

Tu ausencia (Para Adrianna, la miel que endulza mis labios)


Tu ausencia me quiebra el alma
Diluye mi serenidad,
Aquella que reina en tu presencia.
Abro los ojos, pienso
Me falta algo.
Lo tengo todo ante mí,
Pero a la vez no tengo nada,
Me faltas tú,
Y esa ausencia arruina cualquier rastro de felicidad en mi interior.

Te echo de menos,
El rozar de tus labios,
El sentir de tus caricias,
La música de tus palabras,
El calor de tu mirada.

Y ahora te vas
Y mi alma se vas tras de ti,
Como si la vida le fuera en ello,
Porque en el fondo es así,
Mi vida, es tuya,
Y cual árbol más hermoso
Aflora en la primavera de tu presencia,
Y se marchita en el frío invernal de tu ausencia.

¿Cómo he llegado a depender tanto de ti?
¿Cómo me he permitido estar a tu merced?
Hechos ante los que mi yo anterior no se reconocería
Y me pregunto,
¿Será magia?, ¿será brujería?
Pero no, nada de eso,
Es algo más místico y hermoso,
Algo de los que muchos hablan sin saber que es,
Pero yo ya lo he descubierto,
Aunque durante un tiempo lo mantuve escondido,
Ahora lo digo con orgullo,
Es amor,
Un amor que crece y se descubre más
Con tu ausencia.

Una ausencia que me vuelve loco,
Pero yo no creo en historias de amores malditos,
Porque la distancia no es el olvido,
Sino una prueba para los corazones más ardientes.
Y esa prueba la he superado,
Porque para mí la distancia no es olvido,
Sino recuerdo.
Porque para mí el amor no es verdadero,
Sino te separas de el
Y vuelves para buscarlo.

Quizá lo que digo sea una locura,
Pero, ¿qué mayor locura que el amor?
Y es que estas palabras salen de lo más profundo de mi alma
Para revelarse ante aquello que la redime,
Tu ausencia.